Abro los ojos con cuidado para no mover

el paisaje con el parpadeo.

 ,

tras las espaldas, rumbo a la vida

y no despierta mi cuerpo cuando siento la

elevación próxima del alma con el día,

con la tibia llovizna de tu pelo,

así recorro sigiloso estos parajes de olvido,

atrás, el humo y la toxinas,

el alimento rápido del mediodía.

A la espera, el mate amargo

que se endulza con tus labios en la bombilla,

a la espera el deshoje imaginado del bosque,

nuestra guarida.

Muevo los ojos y nada cambia de lugar,

la luz solitaria de los vestidos verdes húmedos

nos acompaña en el recorrido

y el paisaje continúa inmóvil,

como el tiempo, aún mis párpados alzando ventiscas…

 

Rogelio Montero

Puerto Cisnes

Camino del Bosque 1133

Coyhaique, Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo